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#12

Con el tono de voz del que estuviera a diez metros de distancia, el tío sentado frente a mí en el departamento del tren de cercanías, camino de San Vicente, después de una jornada laboral y al que no conozco de nada, me dice, señalando un ventanal:
—Todo eso eran manzanos. Todo eso.
Repite lo mismo otra vez más. Insisto: como si estuviéramos a diez metros de distancia. (Debo añadir que en el departamento solo estamos él y yo y que el vagón está prácticamente desocupado). Asiento, tragándome, por educación, lo que le diría; y sigo a lo mío. Cada medio minuto el tipo aspira sus mocos y se los traga. Agradezco a Dios bajar en la siguiente.

Cándido Mojarro